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Artículo de
Francisco Albo, publicado en La Voz de Galicia el
26/08/2006
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El
patrimonio arqueológico de O Courel es desde hace
años uno de los principales atractivos turísticos de
la sierra. Aunque no siempre se encuentren en
condiciones favorables para las visitas, los castros
de Sobredo y Vilar o las minas romanas de A Toca,
Torubio y Millares están señalizadas desde hace
tiempo y figuran cada vez más en las guías de la
zona. Pero este patrimonio era prácticamente
desconocido hasta hace relativamente poco tiempo. El
año próximo se cumplirán tres décadas de la primera
campaña de exploración arqueológica llevada a cabo
de una forma sistemática en la sierra, que puso al
descubierto esta riqueza ignorada.
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La investigación sobre el terreno se llevó a cabo en
dos campañas, realizadas en 1977 y 1979. El trabajo
fue realizado por un equipo de especialistas de gran
categoría, coordinados por José María Luzón Nogué y
Francisco Javier Sánchez-Palencia y entre los que
figuraban Fernando Acuña Castroviejo, Carlos Alonso
del Real, Felipe Arias Vila, José Manuel Caamaño
Gesto, Antón Rodríguez Casal y José Manuel Vázquez
Varela, entre otros.
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En el curso de esta exploración, los investigadores
catalogaron veinticuatro castros, diecisiete de
ellos situados a media ladera y el resto en las
zonas bajas. También fueron estudiadas siete
explotaciones mineras de la época romana, el
castillo medieval de Carbedo y otros puntos de
interés arqueológico menos conocidos, como unas
antiguas tumbas localizadas en Esperante y ciertos
restos de cerámica de la Edad de Bronce halladas en
algunas cuevas de la zona.
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Los trabajos fueron bastante arduos, ya que el
aislamiento de O Courel en esa época era aún mucho
mayor que el de ahora y la única carretera asfaltada
que había en la zona era la de Quiroga a Seoane. La
maleza, que aún hoy sigue cubriendo muchas de estas
construcciones, fue un serio obstáculo para su
estudio. Si bien los investigadores se preocuparon
por examinar de cerca los yacimientos, en alguna
ocasión tuvieron que hacer sus interpretaciones
basándose únicamente en fotografías aéreas.
Curiosamente, los especialistas dicen que un
importante incendio que se produjo en O Courel en
esa época les facilitó la labor, ya que quemó la
vegetación que cubría casi por completo algunos de
los castros.
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Los resultados de aquella campaña pionera se
publicaron en 1980 en un libro editado por el
Ministerio de Cultura, dentro de una colección sobre
excavaciones arqueológicas. «La prospección cuyos
resultados hemos dado a conocer nos ha servido para
incorporar a la arqueología de Galicia una zona de
la que hasta la fecha no sabíamos prácticamente
nada», escribieron los autores en el capítulo de las
conclusiones.
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La obra, muy difícil de encontrar hoy, sigue
presentando un elevado interés, ya que desde su
aparición no se han hecho en la zona nuevas
exploraciones arqueológicas de esa envergadura.
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