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La ruta sirvió también, y
durante mucho tiempo, para conducir carros cargados de mineral
de hierro a la ferrería de Lousadela. La caminata empieza en la
parte baja de la aldea, a la altura de la casa de turismo rural
O Calellón. Primeramente hay que tomar una pista de tierra que
sale a la derecha de la carretera a Lousadela. Tras caminar unos
cincuenta metros, es preciso desviarse a la izquierda, por un
antiguo camino que cruza un bosque de magníficos castaños
centenarios. En
el kilómetro 2,5 aparece una nueva bifurcación. Hay que tomar el
camino de la izquierda, que baja en dirección al arroyo de
Montelongo. El camino de la derecha lleva a una zona de prados.
El Camiño de Tras da Cova discurre en este tramo a bastante
altura por encima del cauce, altura que se va reduciendo a
medida que baja al hondo y estrecho valle que forma este curso
de agua.

Un
kilómetro más adelante, el camino pasa junto a la mina de la
Cova da Vea, una cavidad hoy tapada por la maleza, de donde se
extraía hierro antaño. En el largo período de abandono que
continúa hasta hoy, en su entrada se han producido varios
derrumbes. Atraviesa después un pequeño bosque de castaños y
rebollos y pasa junto a un par de viejas cabañas agrícolas, hoy
abandonadas y en ruinas, en las que se almacenaba en otro tiempo
la hierba que era recogida en los prados de los alrededores.
Unos metros más allá de este punto, el camino llega a un pequeño
puente de madera que cruza el arroyo de O Lago, donde se puede
admirar una pequeña cascada. Aguas abajo a partir de este
puente, el arroyo cambia de nombre y recibe el de Montelongo.
Aquí termina la ruta, pero la pista sigue su curso hasta el
pueblo de Gamiz, el Alto da Escrita y la Devesa de Paderne.
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