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Esta ruta la iniciamos justamente al lado
del puente donde la carretera cruza el río, a un kilómetro de
Visuña y muy próxima a la cueva de Buraca das Choias. El antiguo
sumidero, llamado O Gorgollón, estaba localizado precisamente a
la altura de dicho puente, siendo tapado con rocas cuando se
construyó el puente y la carretera. El caudal del río
desaparecía bajo tierra y no volvía a aparecer hasta dos
kilómetros río abajo. En este sumidero pereció ahogado un
ternero al caer en su interior. Para rescatarlo tuvieron que
bajar varios vecinos a la sima, a fin de poder atarlo con
cuerdas y sacarlo al exterior. A 200 metros en dirección a Ferramulín tenemos a la izquierda un camino que cruza el río
Visuña para llevarnos, en pocos metros, hasta una cabaña. Aquí
el camino se bifurca: el de la derecha sube hasta unas minas de
antimonio abandonadas y el de la izquierda nos lleva hasta el
nuevo sumidero del río Visuña.
El sendero corre paralelo al río
durante 500 metros hasta una nueva cabaña. Bajamos hasta el
cauce del río, ya seco en esta zona, y retrocedemos 100 metros
hasta llegar al sumidero, una gruta natural de 2 metros de
diámetro por la que desaparecen las aguas del río Visuña. A
partir de aquí podemos seguir en dirección a Ferramulín por el
cauce seco del río, aunque con cierta dificultad debido a la
gran cantidad de cantos rodados y de roca caliza que contiene el
lecho del río. Podremos admirar la erosión producida por
las aguas en las paredes de la roca caliza durante las fuertes
crecidas a lo largo de miles de años. La salida del caudal del
río está a la altura de unos prados y muy cerca de su cauce
original. Esta zona es llamada popularmente A Fonte Grande.
Es realmente impresionante la cantidad de
agua que brota en este lugar y la belleza de este paraje. Aquí podemos cruzar el río y
continuar por el sendero antiguo que comunicaba Visuña con
Ferramulín. A 300 metros pasaremos a la altura de lo que fue la
antigua ferrería de Visuña, llamada también de Hórreos y
Ferrería Nova. De ella sólo quedan algunos restos del caserío.
Cruzamos el antiguo puente de madera para subir a la carretera.
A los pocos metros hay una nueva bajada al río hasta el puente
de A Fervenza. Cruzamos el río por un viejo puente para admirar
el entorno del lugar y una pequeña cascada. Tras una nueva
subida a la carretera, recorremos unos 300 metros y bajamos
nuevamente hasta el río Visuña para salir a Ferramulín, a 1
kilómetro. Este último tramo discurre paralelo al río y en un
marco natural de gran belleza, con molinos, prados de intenso
verdor, pequeñas cascadas y rápidos que engalanan este preciado
río Visuña antes de desembocar el río Selmo. La ruta tiene
una longitud aproximada de 4 kilómetros.
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